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martes, 11 de enero de 2011

Camino 30.2

Poco después del medio día y luego de constatar el poco avance de los trabajos en una escuela, llegamos a El Asintal, Retalhuleu. Saliendo de la CA-2, en un entronque que cruza hacia la derecha o hacia el norte, está la indicación de 9 kms. para llegar a Takalik Ab'aj, sitio arqueológico ubicado en el municipio de El Asintal dentro de la finca San Isidro Piedra Parada.
El sitio no es ajeno a la historia de terratenientes, ignorancia, indiferencia y descuidos. Pero sí muestra la diferencia de las piezas in-situ, del cuidado actual al parque, del contínuo trabajo de arqueología y rescate, todo eso sumado a la donación de tierra y una bastante aceptable administración.
Monumento tras monumento volvemos a ver la andesita y sus cualidades y colores, la destreza para labrarla. Espacios donde no es permitido hacer fotografías y las explicaciones suaves del guía comunitario, el sopor del calor húmedo de la boca costa, dan una sensación de sueño a la estancia en el lugar. Es curiosa la insistencia del guía en repetir que los monumentos fueron encontrados enterrados y que los fosos donde generalmente se encuentran sólo sirvieron para descubrirlos.
Con evidencias de una profunda mezcla de las culturas maya y olmeca, el sitio ocupa una gran extensión de terreno (unos 6 kms cuadrados) de los cuales de los cuales se han excavado y estudiado menos de la mitad. Las estructuras o templos están hechas con piedras de canto rodado unidas con argamasa de barro. Muchas de las estructuras y monumentos fueron dañados por la siembra de cafetos en la finca.
A duras penas recuperado para su estudio, el sitio ahora es visitado y recorrido con gusto. Además, las manifestaciones culturales y religiosas buscan apropiarse de su suelo y reclamarlo como una discutible herencia.
Sentarse, discutir, reír. Eso deja el camino hasta ese punto.
Y se abre la puerta hacia el norte y una caminata y un descanso.

Guatemala, 28 y 29 de diciembre de 2010.

sábado, 1 de enero de 2011

Camino 30.1

De la Finca El Baúl para Bilbao hay poco trecho. En realidad son parte de un mismo complejo y, como dije antes, las piezas que están en el museo de la finca han sido trasladadas hasta ahí de tres sitios: El Baúl, Bilbao y El Castillo, todos ubicados en Santa Lucía.
Sin preguntar mucho llegamos al lugar (el gringo dijo "just climb the hill") y, luego de reafirmar los datos con uno de los arqueólogos que están de temporada en el sitio, climbeamos la hill y nos acercamos al "Dios-Mundo".
En el centro de una plaza, sobre un montículo de unos cinco metros de alto están dos monumentos que, todavía hoy, son motivo de adoración y rituales constantes. La pregunta que siempre surge al ver al "Dios-Mundo" es si está entera. Para responder esa pregunta presento la siguiente foto (de los cuarentas del siglo pasado o algo así):
Al monumento también le dicen Rey Tekum o simplemente La Piedra. Comparte la plaza con una estela que muestra un personaje con tocado, cinturón de Chac y falda ritual. Por esa falda se le ha confundido con una mujer y se le llama "María Tekum". En la estela también aparecen círculos que podrían representar conteos y un emblema con glifo de venado.

Todavía entre los cañaverales está otro monumento que, por estar en temporada de zafra, logramos ver de cerca. De esta piedra no tengo datos... y por las condiciones de luz y el estado de deterioro del grabado es muy difícil de ver el detalle.

Salimos del cañaveral y tomamos carretera otra vez... hacía Retalhuleu, hacia El Asintal.
Carretera abierta otra vez.

Guatemala, 28 y 29 de diciembre de 2010.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Camino 30

Volcanes Fuego y Acatenango. Autopista Palín-Escuintla.

Pasa el tiempo y cada uno de nosotros va buscando tiempo, viviéndolo, sintiendo que las prisas y las rutinas dejan todo a un lado. Será este el segundo año que aprovechamos los últimos días del mes de diciembre para escapar rumbo a un volcán. El año anterior el anzuelo fue la nevada en Tajumulco. Esta vez pensamos en algunas rutas para poder usar el tiempo: un par de días para recorrer la costa, un par de sitios arqueológicos y un volcán.

Carretera a Finca El Baúl. Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla.

Entonces, la ruta quedó así: Ruta CA-2 (la que cruza la boca costa de centro a occidente), parar en la Finca El Baúl, Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla y visitar su museo. De ahí hasta El Asintal, Retalhuleu: Takalik Ab'aj para luego ir a Quetzaltenango a subir el Volcán Chikabal.

Estela de la cultura Cotzumalguapa. Museo Finca El Baúl. Sta. Lucía Cotzumalguapa, Escuintla.

La historia de El Baúl es parte del lavado de conciencia de los finqueros de la costa sur del país. Un montón de piezas arqueológicas en medio de sus tierras, piezas que no pueden vender y que no las quieren de todos modos. Así que las juntan en un pedazo de tierra y las exhiben. Por lo menos no cobran la entrada y parece que están bien cuidadas. Todas las piezas son de piedra, parte de la cultura Cotzumalguapa y de tres sitios distintos: El Baúl, Bilbao y El Castillo.

Y del pasado o del presente van quedando imágenes, puestas en práctica, olvidos y despistes. Reconocer ahora tantas cosas que nos parecen evidentes, que damos por sentadas y de pronto darnos cuenta que estamos frente a la imágen verdadera, frente a la que generó sueños.

Guatemala, 28 y 29 de diciembre de 2010.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Confusión...

Playa de Champerico, Retalhuleu, Guatemala.

Rompen las olas en las dunas grises, en los negros médanos. El sueño aquel de las playas del mar que es el mismo en todos los lugares ya es confusión.
"Todas las playas son la misma playa", me decía. No lograba hacer distinción entre Monterico, San José, Iztapa, Las Lisas o Champerico. Todas me parecían una misma, un deleite de violencia e infinitos que se abrazaban.
Luego fue el Mediteráneo desde la Barceloneta y todo cambió. Los sueños allá fueron distintos y nada era comparable con esto que a mis ojos volvía desde las palabras que me daba, las que resguardaban mi deseo de volver.
Y vuelvo, confuso, hasta esos días de sol abrazador, hasta las manos que me mostraron que la sal y las risas pueden más que los deseos truncos o las miradas que cantan un repentino adios.
No recuerdo ya el tono de tu voz, las inflexiones de tus palabras. Apenas podría adivinar algo que tú podrías decir y que te identifique y te haga única.
Desde la confusión, desde las playas que son la misma playa, va llegando el olvido.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Otros caminos vendrán...

Volver y ver.
Sentir en el rostro
el sueño que se desliza
desde el viento.
Convenir con el verde del camino
una alianza precaria:
sembrar el olvido mutuo
cuando sea necesario.

Volver y ver.
Otros caminos vendrán
y ocuparán el espacio del tedio
que el gris de siempre acapara.

Luego la risa,
volver y verla,
serla,
sentirla,
amarrarse a ella.

Otros caminos vendrán:
serán la esperanza,
serán el llanto.
Serán volver y no regresar.

Septiembre de 2009.

martes, 15 de septiembre de 2009

Camino 29

Hay otro camino para llegar hasta este punto. Hay otras rutas que no se llaman agua y lanchón. No importa. De pronto sólo me importa el puente que no está. Ver esos pilotes que se defienden de si mismos y de su trunca vocación de camino. El canal baja y sube con la marea, revela dunas condenadas al ir y venir, a ver el sol de vez en vez.
Enturbia más mi presente una conversación reciente sotenida cerca de esas aguas... un hilar patrañas y autoconvencimientos que se derrumban como castillos de naipes. Un llamado a la acción que no tiene respuesta en sí mismo. Una inexistencia de coherencia tanto o más grande que la inexistencia de este puente.
Escucho las aguas que poco a poco me cubren.

martes, 28 de julio de 2009

Ojos

Aldea Monterico, Taxisco, Santa Rosa. Julio de 2009.

Con tu risa,
con tus ojos,
construyo eso
que me salva
de la rutina.

Es por tu piel
que me debo al sol.

No soy
ni tu presente
ni tu futuro:
construyo otro amanecer
que quisiera vieras,
que quisiera fuera tuyo,
de nadie más,
de nadie más.

Borda

Regresábamos de Taxisco centro. En el pick up íbamos los dos practicantes, Roberto que conducía y yo. Pasamos a Escuintla a tomar una agüita, en la tienda que está en la misma cuadra de la casa de Hugo. Ya cerca de la recta que lleva de vuelta a Puerto San José (la de Puerto Quetzal), dijo Roberto: "¿nos vamos por la carretera vieja?" ¿por Masagua? -dije yo. Yo tenía ganas de ver la borda que contiene el río Achiguate a la altura de la aldea San Isidro. Hice preguntas a Roberto sobre tal construcción y me dijo que se podía ver desde la carretera pero que nos iba a llevar a verla desde un punto donde está siempre la maquinaria "trabajando" en el mantenimiento de la dichosa borda. Roberto cumplió y nos detuvimos en el punto donde he tomado esta foto.
La historia de la borda es un tanto truculenta: resulta útil, no puedo negarlo, pero es un negocio redondo para mucha gente porque, entre otras cosas, la maquinaria siempre está ahí ganando dinero aunque no se mueva. Además, la borda debería ser así en todo el cauce bajo del río (piedras forran un túmulo de tierra y éstas, a su vez, están contenidas por malla metálica). Otra cosa que ha sucedido con la construcción de este bicho serpentiforme es que, en momentos de crecida del río, la borda encauza con más fuerza al río hacía las aldeas de la boca barra...
Le mostré luego estas fotos a Nelson (compañero de trabajo que tiene su casa, su familia, en una de las aldeas de la mencionada boca barra) y me decía con dolor que ojalá y la borda fuera así en todas partes...
Nada puedo decir más... parece que hoy día el río da más problemas que los que soluciona.

Vegetación no muy atractiva...

El viaje fue largo, cansado. Nos propusimos terminar de una vez por todas con la sequía que llevábamos de no presentar el espectáculo. Dos meses seguidos nos suspendieron: la primera por culpa del estado de calamidad decretado por la A H1N1; la segunda por culpa del mentado caso Rosenberg. Esta vez nos tocó viajar un poco más lejos cada día. El primer día en la aldea Monterico (Taxisco, Santa Rosa), nos probamos a nosotros mismos que podemos y debemos hacer teatro arena. Nos sentimos tan cómodos que, creo, nos relajamos para el segundo día en Taxisco... ese día cometimos todos los errores posibles, fuimos víctimas de la ley de Murphy...
El tercer día fue en Iztapa (Escuintla) y ahí todo fue risas y ganas de seguir... y ganas de volver.
De la tarde del segundo día es esta foto... estábamos en la terraza de la oficina explicando una metodología para trabajar un tema de Reducción de Riesgo a Desastres y yo me fugué con los pájaros que buscaban sus nidos al caer la tarde. Sobre las palmeras sobresale un elemento más del paisaje: antenas que ya nos vamos acostumbrando a ver por todo el país y, a pesar de ser tan feas, dan un toque especial a la composición de una foto cualquiera.

lunes, 27 de julio de 2009

Lo que regala una carretera cualquiera...

Rodar y rodar para llegar a destino pronto y sin contratiempo. Casi toda la semana anterior la he pasado en la costa sur. De Taxisco para Puerto San José y de ahí para Iztapa... de ese viaje, de la ruta a ese último destino he tomado esta imagen.
Dos adolescentes caminan por la orilla de la carretera, vestidas como princesas y soportando el calor de más de 35 grados que hacía esa tarde. Parece que formaban parte de una comparsa de una escuela o colegio. Hemos reído mucho al comprobar que ellas reían y parecían disfrutar de nuestra atención.
Imágenes que me parecen de ayer.

domingo, 21 de junio de 2009

Verano

Ayer hablaba con Sonia y me pareció que siempre estoy equivocado. Luego, leía unos comentarios a unas fotos en otra página y me volví a sentir equivocado, fuera de lugar. No encajo a veces en los modos de ver el mundo. Esto me causa cierto grado de temor, de angustia. Pero luego regreso a los pasos que he dado y trato de entender todo eso que está detrás de esos sentimientos.
El verano ha empezado. Empieza hoy. Acá llueve y el calor es menor que en otras partes del mundo. Poco o nada se sentirá el cambio de estación. Ella, Sonia, está allá lejos y se siente agobiada por el calor, por esa necedad del sol de salir temprano y quedarse hasta tarde iluminando las ruinas de una sociedad que a veces añoro. Y esas contradicciones son fatales: Mis recuerdos de allá, de allende los mares, son de un invierno lóbrego, poco vibrante y halagador. Entenderlo me ha llevado años ya. Entender no sólo el invierno sino esas formas de ver las cosas.
Hablaba con Herbert hace unos días, él ha vivido años enteros en Italia y no se sorprende ya de la nieve, ni del sol radiante. Pero imagino que ahora le cuesta entender esto que acá sucede. Este clima de trópico poco sonriente, estas sombras de nubes grises y lluvia torrencial.
Museos, torres, calles, trenes, luchan una batalla a muerte con mi realidad, esta que ahora me somete a obediencia y me recuerda que las bicicletas, los buses y los árboles son mi signo, mi canto, mi pasaje al entendimiento.

lunes, 6 de abril de 2009

Retalhuleu

Todos los días son el mismo día en ese lugar. De pronto siente el cuerpo que está fuera de sí mismo. Las tardes son un relámpago que nada tiene que envidiar a otras latitudes. Plena primavera ya, víspera de Semana Santa.
Viajamos por trabajo Roberto, Fernando, JuanVa, FranJa y yo. Nos unimos allá con Candelario y Nelson. El objetivo de la visita era poner en claro la propuesta de metodología para los talleres de Reducción de Riesgo a Desastres que los dos últimos impartirán en comunidades de Champerico.
Sirvió también este viajar para llenarme de verde, tranquilidad y atardeceres. Para sonreír y reír como niño, para saborear las imágenes que hasta hoy siguen palpitando en mis ojos.

domingo, 8 de febrero de 2009

Iztapa...

Verán... creo que buena parte de lo que resta de este año la pasaremos trabajando en Iztapa, municipio de Escuintla, vecino cercano del tumultuoso y exasperante Puerto San José.
Explicaba en un post anterior que visitamos algunas comunidades de este municipio el pasado 31 de enero.
Esas comunidades, 3 en total y para ser más exactos, se llaman El Chile, El Wiscoyol 1 y El Wiscoyol 2.
Para llegar a esas comunidades hay que cruzar un río. El puente todavía no existe. Hay unos pilotes en su margen derecha, pero ninguna señal que pronto sea continuada su construcción. Así, hay que subir los carros a un lanchón (un ferry), que entre quejidos de su pequeño motor ayuda a salvar la distancia entre margen y margen del río, entre Las Morenas y Atitán. Serán unos 50 metros los que tiene de ancho el cauce... pero son 50 metros que muestran las dificultades que estas comunidades tienen que afrontar todos los días. Y, siendo zona de inundaciones durante el invierno, pues habrán de imaginarse lo difícil que será evacuarlos, llevarles ayuda, saber cómo se encuentran.
Se sabe que hay una entrada por tierra... pero esta pasa por los terrenos que las cañeras siembran y para poder utilizarla hay que pedir un permiso que no siempre es dado, una respuesta que no siempre es afirmativa.
Podría contar muchas cosas más sobre estas tierras, sobre los rostros de la gente que habita estas comunidades, sobre los cañeros, sobre las inundaciones... podría hacerlo, pero quiero que hagamos un pacto y me pregunten todo lo que quieran saber, yo, gustoso, contestaré.

viernes, 6 de febrero de 2009

Con que así es la cosa...

En Puerto San José tenemos ya un lugar nuevo para la oficina. Es amplio, más seguro. Llegamos el 31 de enero con la intención de luego salir de allí para visitar 3 comunidades en Iztapa (ya hablaré de eso en un rato). Eran las 8 y tantos de la mañana cuando llegamos a la oficina y, estando en el patio, me llamó la atención ver mucha ceniza y restos de plantas quemadas.
La novedad de la visión duró un rato nada más. Luego recordé un viaje que hicimos hace años con mis hermanos y mi papá para visitar una finca en Siquinalá donde nos invitaron a jugar volley ball. Esa finca estaba en medio de plantaciones de mango y té de limón. Salimos de esa finca no sé para qué cosas y viajamos al centro de La Democracia, municipio también de Escuintla. Ibamos en un picop y yo viajaba en la palangana de tal. Y era tiempo de zafra y estaban quemando los enormes campos que se siembran con caña de azucar. En el aire volaban cenizas y plantas quemadas, la espesa nube de humo era irrespirable. Todo esto viene al caso porque la primera zafra de este año es lo que puso ceniza en el patio de la oficina... el ambiente se hace más caliente todavía, se siente el olor de humo y chamusquina.
Veníamos ya de regreso a la capital cuando Danilo observó esta escena que adjunto en fotografía tomada por Fernando. El señor que va a la izquierda lleva un tambo con gasolina, la punta de la vara que lleva en la mano derecha está prendida en llamas y con eso prende el rastrojo seco. Esto es la zafra. Esto sucede por lo menos dos veces al año. Esto sucede todos los años. Así es la cosa. ¿Tienen algo que decir a su favor o en su contra?

viernes, 22 de agosto de 2008

Champerico

Nada me roba esta otra playa que se vuelve mítica. Un puerto, un muelle a mis espaldas. Viaje de trabajo que deviene en simpleza, en definitivo vuelo de gorrión negro, en asidero de dudas y certezas. No importa siquiera la basura de la playa, no importa más que esas miradas que hemos vuelto propias y que nos ven desde sí mismas.
Champerico es otro árbol derribado, otro sueño corto de camas propias, otra ventana a un laberinto que se nos hace cercano.
Yo soy otro después de estas arenas. Ya soy otro camino, otro paso, otra espera.

domingo, 10 de agosto de 2008

Ahora bien...

Iztapa, Escuintla, julio de 2008.

Queridos amigos:

Ha pasado corto tiempo desde que se tomó esta foto. ¿Recuerdan la alegría que nos invadía en ese momento?
Yo sigo conservando ese momento en el archivo de lo impreciso: ¿sueño o verdad?
En la foto estamos en el muelle de "El Capitán", al fondo se ven las aguas del canal de Chiquimulilla y, más al fondo, esa duna con torpe vegetación que separa el agua dulce del agua salada, el mar está ahí, aunque no se vea en la imagen.
De píe: Juan Valentín, ego, Danilo; sentados: Fernando y FranJa.
Espero que esto se vuelva a repetir. Lo espero con alegría.

Daniel.

domingo, 29 de junio de 2008

Camino 24

Taller con jóvenes, Puerto San José, Escuintla, Guatemala.
Junio 27 del 2008. (Foto tomada por FranJa)

Este grupo se reduce, crece. Es un ente vivo, que respira, que sueña, que brinda todo de sí.
No tiene otro nombre que el de "los jóvenes que asisten a la Escuelita de Arte". Proyecto que empezó con este año, que ya dio frutos en marzo y que espera, mientras florece, dar nuevos frutos algún día.
Su número ha variado y no importa. Cada uno de los y las asistentens lo hace por propia convicción. A nadie se le obliga a quedarse, a nadie se le pide nada que no pueda hacer o dar.
Nuestra tarea es inconclusa e inconcluible. Nada más que eso.
Pero la felicidad está garantizada el último viernes de cada mes.

Acerca de los Caminos...

Carretera a Puerto Quetzal, Palín, Escuintla.

Rodando a cien kilómetros por hora cualquier camino es la nada. Ni siquiera los ojos entrenados se sienten satisfechos por los paisajes que vuelan a la par, sobre el hombro izquierdo, sobre el hombro derecho, a nuestras espaldas, inevitablemente al frente nuestro.
Ya he sentido, una vez, dos veces, la necesidad irracional de quedarme sentado a la vera del camino. Dejar que sea mi ser uno con el paisaje que apenas he logrado atisbar. Deseo trunco cual ningún otro.
Pero son caminos al fin. Caminos que nutren ese deseo de tener una ruta a nuestra disposición, a nuestro alcance. Ruta que hacemos porque nos llama, porque nos es necesaria. Al fin sentimos y dejamos ser a nuestra voluntad que se marchitaría enfrente del televisor o en una oficina, en el aula gris, en el reflejo de la mirada de un perro que está atado.
Rodar y ver. Ningún camino es pasaje cerrado aunque parezca que termine en ese recodo, en ese muro, en ese cerco. Y si es verde lo que nos muestra, pues será verde eterno en nuestra memoria, en ese trozo de viento que nos mantiene vivos en esta jaula de concreto que tenemos por casa.
En cada camino somos otros: Somos esos que se sienten felices por cada dato geográfico, por cada nombre de pueblo visto, por cada cima que se nos presenta al alzar la vista. Somos esos que reniegan de lo que atrás queda y afincan su felicidad en el lugar donde recalan, en ese lugar donde fugaces estarán. Somos, también, los que nunca atienden la lógica, los que se convierten en seres lúdicos y se vuelven adictos al disfrute que los pasos brindan. Esta última condición nos pone cada vez más lejos del lugar de donde partimos, de ese mítico lugar donde, se cree, todo inició.
Mis caminos casi siempre son compartidos y soy, creo, una mezcla de esos pareceres que he enlistado. No puedo vivir ya con caminos cortos, aunque, a veces, sean apenas mi dósis, mi salvación.

viernes, 27 de junio de 2008

"Mi alma se perdió en la Carretera..."

Carretera a Puerto Quetzal, Escuintla, Guatemala.

"...Ay mira que felicidad yo tengo,
ay mira que felicidad.
Yo soy el tonto que va tras el aire
y se pone contento al poder respirar.

Ay mira que felicidad yo tengo,
ay mira que felicidad.
Yo soy el último automovilista
de aquella autopista
de la Humanidad.

...Mi alma se perdió en la carretera
que va desde Vallegrande
a la escuela de la Higuera...

...Mi alma se perdió en la carretera
por el camino que va
desde el puente a la alameda..."

Frank Delgado

viernes, 21 de marzo de 2008

Camino 22

Numerosos, bellos, variados serán los caminos que ellas, que ellos tomen. Nadie puede decir nada de su futuro. Mentiría si digo que yo puedo hacerlo. Ni siquiera los cononozco bien. Son las patojas, los patojos que asistieron a los talleres de Arte y Cultura que impartimos durante febrero y parte de este mes de marzo. Eran cerca de 80 sonrisas que te podían enamorar o exasperar con una pasmante facilidad. La foto corresponde a ese último día de talleres. Ya relajados y ya expectantes por el festival que se venía. Mi memoria se detiene y deleita con este momento de fugáz alegría.