viernes, 31 de octubre de 2008

Salamá

Al fondo se ve Salamá. Prisionera entre dos sierras: la de Chuacús y la de Chamá. Viajé a Cobán por cosas de trabajo y durante el regreso nos detuvimos para hacer unas fotos de recuerdo. Y es eso lo que me provoca esta foto: Recuerdo.
He viajado muchas veces por esa ruta hacia el norte, hacia el verdadero corazón del país y pocas veces he guardado recuerdos fotográficos. Sin embargo, el estar parado en ese mirador, a esa altura me levantó en vilo y me mandó hasta años atrás.
Regresé de ese viaje con una mezcla de tristeza y alegría.
La vida da vuelcos enormes y la carretera y los lugares a donde ella nos lleva sen la mejor muestra.

jueves, 2 de octubre de 2008

Para que quede Constancia...

Este blog recibe pocas visitas, muy pocas, no me avergüenza decirlo. Lo alimento poco y mal. Está dedicado casi por completo a esos amigos de siempre que me aguantan y me fortalecen de vez en vez, nunca y siempre. No quiere decir que no le doy la bienvenida a cualquiera que quiera cansar su vista leyendo, al contrario.
Ayer me sorprendió encontrar un comentario de César García... y me sorprendió más aun el contendio del comentario, porque ponía un link hasta un post de su propio blog. Motivo del post: Denunciar la "restauración" del mural homenaje a el Ché que pintamos hace 11 años Roberto, Edgar Daniel y Yo, entre otros.
No es noticia nueva para mi que eso esté sucediendo. Ya lo había hablado con gente que requirió de mis servicios para hacer esa restauración... mi respuesta tácita fue que no me quedan ya ganas para arremeter tarea tan grande como esa. Edgar Daniel me habló también sobre el tema y ambos coincidimos en que ese tacuche le queda grande a cualquiera, incluso a nosotros mismos hoy día. Roberto es el único que desconoce esta situación hasta ahora y, él, era uno de los más interesados en restaurarlo, por lo menos el año pasado que se cumplieron diez años de que nos aventamos a pintarlo sin ver las consecuencias o los esfuerzos que esto acarreaba.
¿Quiénes lo hacen ahora? ¿Qué intereses hay detrás? No me importa, paso de eso ya... no pusimos firma en el mural hace años, no lo reinvidicamos como nuestro más que en estos espacios casi personales, casi de amigos íntimos. Y es la reinvidicación del que sabe que las cosas se fueron de sus manos hace tiempo y las mira con la nostalgia misma de quien sabe que eso no volverá nunca más.
Puntualizaciones para César:
1. El mural no lo pintó Colectivo Paulo Freire, si bien Edgar Daniel y yo trabajábamos ahí. Desde que Roberto y yo pintamos el mural de la sala de ping pong de la AEH nos hacíamos llamar "Colectivo Prometeo"... a ese colectivo solo le sumamos a Edgar Daniel y si querés adjudicar autoría pues este último será el beneficiado.
2. El mural tuvo dos etapas: la de 1997 que duró apenas semana y media y en la que participamos los tres delincuentes de marras. La segunda en 1998, tratando de "terminarlo"; en esta etapa se sumó Julio Gonzáles; es obra de él una buena parte del mural menos el rostro del Ché. Por desaveniencias con la forma de trabajo de Julio yo no participé en esa etapa.
3. Según tengo entendido, la "autorización" para "restaurar" el mural fue dada por Julio González... ninguno de los restantes supimos nada hasta hace una semana o menos. Julio también se asume como autor del mural... sobre si hay o no mala intención en no avisarnos o en tomar esa decisión de forma unilateral, yo le doy el beneficio de la duda... a estas alturas del partido no doy por cierto nada de la "información" que nutre este pasquín que se cree novela erudita.
4. Que lo hagan o lo dejen de hacer me viene del norte... insisto en que ya no me mojo los píes en ese río... ¿El Foro Social? tengo otras formas de perder mi tiempo, más puntuales, más lúdicas, más importantes.
Lo que tenía que decir ya está dicho. Solo agrego un agradecimiento a César por su preocupación.

PD.: ¡Ah! La foto es de 1997, así se veía el mural cuando nosotros lo pintamos, así se inauguró. Para quien lo dude, por favor buscar Prensa Libre del 9 de octubre de 1997, fue la foto de portada de la publicación de ese día.

Salto Temporal 23

Fue en un octubre de hace ya 14 años... salimos con rumbo determinado, cosa extraña para esos tiempos. Roberto, Edgar y yo eramos un trío de jovencitos que apenas respiraban los aires de una libertad recién ganada luego de salir del diversificado. Ellos dos estaban en la universidad ya, apenas en su primer año. Roberto en Ciencias de la Comunicación y Edgar en Diseño Gráfico. Yo trabajaba en una agencia de publicidad de la cual no quiero acordarme el nombre.
Ese rumbo determinado y determinante era Santa Cruz del Quiché. Llegamos como la peste hasta la casa de unos tíos paternos de Roberto, irrumpimos con descaro y ocupamos una habitación con nuestros cachivaches y nuestros sueños. Estaba cercano el cumpleaños de Edgar y esa era una de las excusas para el viaje.
Unas bicicletas y muchas ganas de rodar por las calles fueron parte de nuestro equipaje. Rodamos y rodamos, sumamos kilómetros sobre esos asientos incómodos. Fuimos a Kumarcaj, a la laguna de Lemoa. De ese regreso de Lemoa es esta foto, en el puente de Canchó, obra del tiempo de Jorge Ubico, hierro y concreto en una hondonada infame, con cruces de asesinados y marcas de la guerra en el fondo del abismo, al píe del puente... era 1994, la guerra no había terminado.
Una noche de esas nos emborrachamos con el contenido de una botella de Juanito Caminante que llevábamos como botín de guerras pasadas. Las canciones de una pequeña grabadora de mano eran de un casset de Silvio Rodríguez y de uno de Vicente Fernández... no podíamos ser más bichos raros que en ese tiempo.
Son horas de madrugada mientras escribo esto... pasé por el escaner la foto sin pensar en subirla y ahora ya no importa... los rostros que me ven desde ella no son los de mi memoria, son otros... Edgar corrió hasta un punto lejano para tomar la foto, puso el automático y no logró llegar para salir en cuadro... me hace gracia... me provoca lágrimas recordarlo.
El tiempo es otro, yo soy otro, ellos... pues también.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Iya Na Kanji

El 20 de septiembre de este año volvimos a las tablas. El sueño que se llamaba "Sonora Sinvergüenza" dejó paso a este otro que tomó como nombre "Iya Na Kanji" ("Una Sensación Desagradable"). Menos Guillermo, pues somos los mismos... (María Luisa Calderón en la Batería; Jorge Luis Castellanos en los Teclados; Bernabé Ramírez en el Bajo y Guitarra; Ego en la Guitarra), la música puede que haya variado un poco...
Nos presentamos en el Observatorio Cultural "La Banqueta" que se encuentra en la zona 1 de la ciudad Capital de Guatemala.
Jornadas muy largas de ensayos antecedieron a esto. Planificar y planificar, pero, sobre todo, disfrutar de estar juntos y de entendernos bien a la hora, en ese preciso momento de hacer música.
El concierto se llamó: Iya Na Kanji presenta: "Una sensación desagradable... concierto desde otros laberintos".
Los temas que tocamos fueron:
Intro: Al fin dios guarda silencio
1. El discurso de la duda.
2. El hijo de Consolación siente nauseas de sí mismo.
3. En medio de la tristeza, la aflicción y con lastimera voz.
4. Iya Na Kanji.
5. La ventana del laberinto mental.

Gracias a todas y todos los asistentes de ese día... esperamos verles de nuevo pronto.

viernes, 22 de agosto de 2008

Champerico

Nada me roba esta otra playa que se vuelve mítica. Un puerto, un muelle a mis espaldas. Viaje de trabajo que deviene en simpleza, en definitivo vuelo de gorrión negro, en asidero de dudas y certezas. No importa siquiera la basura de la playa, no importa más que esas miradas que hemos vuelto propias y que nos ven desde sí mismas.
Champerico es otro árbol derribado, otro sueño corto de camas propias, otra ventana a un laberinto que se nos hace cercano.
Yo soy otro después de estas arenas. Ya soy otro camino, otro paso, otra espera.

Antes del siguiente silencio

He vuelto a escuchar esa canción que se vuelve tormenta a medio estribillo. Mis ojos recordaron trenes y estaciones del metro. Una estación en especial.
Esa en la que no supo mi vida que daría un vuelco hacia un cercano olvido.
Recuerdo tus manos en las mías y esa sensación de vacío incómodo que me recorría al verte partir para, sin saberlo yo, no volver a mis ojos.
He buscado palabras para decir esto y nada llega a mi. Sólo será un recuerdo más. Y mis ganas truncas de llegar hasta ti y saberte cerca otra vez, caminar a tu lado por esos laberintos que bien conocemos ambos. Sentarnos en la playa, liar el último cigarrillo, beber una cerveza, hablar sobre todo eso que ya nada importa hoy. Y luego desandar el camino con tu noticia en mis oídos. Llegar hasta la puerta que definitívamente nos separaría, esa que no podía traspasar sin sentirme transgresor. Abrazarte, soltarte para que partiéras de una vez por todas.
Dejar que mis pasos subieran hasta la superficie y buscar un teléfono. Llamar y disculparme. Sólo quiero volver a casa, sentarme y escribir, tomar vino y llorar sin lágrimas.
Volver al subsuelo y perderme en ese viaje hacia el norte. Nunca más el norte. Nunca más el sur. Nunca más tú.

domingo, 10 de agosto de 2008

Ahora bien...

Iztapa, Escuintla, julio de 2008.

Queridos amigos:

Ha pasado corto tiempo desde que se tomó esta foto. ¿Recuerdan la alegría que nos invadía en ese momento?
Yo sigo conservando ese momento en el archivo de lo impreciso: ¿sueño o verdad?
En la foto estamos en el muelle de "El Capitán", al fondo se ven las aguas del canal de Chiquimulilla y, más al fondo, esa duna con torpe vegetación que separa el agua dulce del agua salada, el mar está ahí, aunque no se vea en la imagen.
De píe: Juan Valentín, ego, Danilo; sentados: Fernando y FranJa.
Espero que esto se vuelva a repetir. Lo espero con alegría.

Daniel.