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domingo, 13 de enero de 2008
La Puerta
A ver... a ver... ¿cómo explico esta foto? Bueno, he de decir que fue tomada unas horas antes de cruzar esa puerta y volver a casa. Entonces, esa es la puerta con llave por la que entramos a la Sala de Inadmitidos del aeropuerto del Prat del Llobregat en Barcelona, España. Voy a tratar de describir un poco lo que se ve. A la izquierda hay unas cajas de duroport azúl, en ellas nos llevaban la comida. Las cajas de cartón con bolsa plástica son basureros (hay veinte o treinta, sin exagerar... no entiendo por qué...). El teléfono público de monedas, que estaba lleno de monedas y no había llegado nadie a vaciarlo, eso provocaba que no se pudieran sacar llamadas o que fuera casi un milagro el hacerlo. Pegado en la pared, a la par del teléfono público, a su izquierda, un papel con códigos de área de toooodo el mundo. A la derecha de ese teléfono está el otro, el que aparece en mi post anterior, en esta foto lo utiliza Reineiro de Nicaragua. Se ve el extremo de la mesa que usábamos para comer, sobre ella la caja que ocupará el siguiente post.jueves, 6 de diciembre de 2007
Teléfono
¿Alguien conoce el número de teléfono de la sala de retención de Inadmitidos en el aeropuerto del Prat en Barcelona?Pues es ese que está escrito en la pared.
Aparato útil cual ningún otro.
Rescate de voces y noticias,
asidero de la esperanza,
ventana a un exterior que,
aunque nos lo nieguen,
sabemos que existe.
932971282...
¿Cuántas veces escuché repetir ese número por acentos e idiomas distintos?
¿Cuánta gente se habrá perdido por no conocer ese número?
¿Cuántos abrazos, cuántos besos se pudrieron en brazos y bocas
por no conocer ese número..?
Compañeros nuevos...
En la foto: Reineiro (Nicaragua), Facundo, Mariángeles, Maxi (Argentina), Danilo (Guatemala), Domingo (Paraguay) y Daniel (Guatemala).Compañeros nuevos y viejos. Anfitriones y socios forzados del encierro nunca premeditado. Admirable la capacidad de reír aún bajo esas condiciones. Admirable el saber que fueron ellos los que hicieron más apacible nuestro estar en ese lugar que es ninguna parte.
Todos con historias distintas, todos viajeros frustrados. Todos dueños de la verdad absoluta y apenas rumbo muerto.
La foto fue tomada unas horas antes de la salidad frustrada de los argentinos. Antes del dolor y el llanto que les provocó el quedarse una noche más en ese lugar. Aunque nadie sabía si era de día o de noche. No se ve la luz del día. No se ven las apetecidas estrellas.
Y la foto dice poco. Yo quiero decir poco sobre esto. Quiero tan sólo abrazarme a su recuerdo y desearles que estén bien y en casa definitivamente.
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