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jueves, 31 de mayo de 2012

Salto Temporal 27


Corríamos bajo la lluvia. José Daniel, Eduardo, Guillermo y yo. La segunda visita para tomar fotos se había pasado por agua. La logística ahora corría en nuestras manos y hacíamos muchas fotos por la libre, sin respetar la temática del mentado Foto30. Con los chunches al hombro y tratando que el equipo no se mojara nos refugiamos en el mercado, la intención en ese momento era entrar a la iglesia y hacer fotos de una campana que es monumento del municipio. Tomamos atol riéndonos de José Daniel por su exagerado prurito higiénico ante los vasos de vidrio repletos de arróz con leche. Al salir la lluvia ya era menos, quedaban las charcas en el concreto del parque y de las calles aledañas. El ruído del mercado empezaba a desvanecerse avasallado por el murmullo de los pasillos, por el rodar de los autos, por la sonora risa de las luces y los abandonos.
Jugando con los reflejos y con la necesidad de ganarle luz a la luz tomé esta foto. Ejercicio al fin, conjuro sobre la lejanía y sobre el recuerdo de llegar por ahí a media noche, del sobresalto de la soledad y de la carga de angustia que nada podía detener dentro de mi: era así el pasado. Eduardo y Guillermo se ríen de algo... llevan sobre sus hombros el equipo y piensan tomas, hacen planes, saborean las shecas de más tarde o el café que no nos negamos ni por broma. Salgo de la maroma del recuerdo hasta las calles mojadas, hasta un café cercano que nos depara más bromas. San Pedro nos vigila desde lo alto de la iglesia. Más allá, cerca pero más allá, queda la casa, San Marcos y más imágenes por venir.

sábado, 31 de marzo de 2012

¿Tanto cuesta?


Hace unos años, en este sectory como producto añejo del tiempo de lluvia en todo el país, desapareció un buen pedazo de la carretera. No sé de quién fue la idea, pero, para reparar el daño, decidieron no nada más reconstruirla sino hacer una especie de experimento que tuvo sus fallas y sus soluciones. Abrieron mas el agujero donde fue el deslave, aplanaron, levantaron el muro de contención, hicieron las cunetas del drenaje. Hasta ahí todo muy bien para el automovilista... pero al pasar por ahí, en un día cualquiera, se veía a los vecinos del poblado cercano subir y bajar por el drenaje para lograr cruzar la carretera. Siempre hizo falta una pasarela en ese punto... y parecía que, si la iban a construír, no lo harían ahí... 
Yo digo que es la más bonita e ingeniosa de la carretera a Occidente. 
Su punto central tendrá unos guapos diez metros de altura y basta para salvar la distancia y mantener sanos y salvos los huesos de todo mundo. ¿Tanto cuesta hacer algo útil y modestamente estético? No importa para quién lo hagas, dónde lo hagas o los recursos que tengas para hacerlo... ¿cuesta tanto hacerlo bonito? Puede que haya alguien a quien no le guste el bicho verde ese, o la solución dada al entuerto del derrumbe, puede que ni siquiera les guste pasar por este poblado enclavado entre Chimaltenango y Sololá pero jurisdicción de El Quiché, pero, para la gente de los poblados cercanos (Chiwexa I, II y III, Chuijulimul, Xepol y el mismísimo Chupol), desde el año pasado, hay un punto de referencia que no tiene nada que ver con asaltos a buses, accidentes en la carretera, derrumbes o atropellados... ¿tanto cuesta?

domingo, 5 de febrero de 2012

México


En el nombre del hueso vulnerado
hecho cal a pedazos junto al polvo
en el nombre del ciego que resiste
la vecindad del sol desde su pozo

En el nombre del ángel de la crisis
de quienes desesperan encerrados
en el nombre del hambre pisoteada
del que perdió la pista de sus pasos

En el nombre del perro que se muere
al filo de tu sed áspera y fría
en el nombre del fuego en que reposa
tu cúpula de nieve malherida

En el nombre del árbol que reseco
recuerda sus cadáveres colgantes
en el nombre del grito carcomido

En el nombre del hombre del abismo
que de su corta piel crece y te cubre


Roque Dalton. El turno del ofendido.

viernes, 3 de febrero de 2012

Not a road trip

Los primeros días fue difícil. No hay modo de entrarle a un tema desde una perspectiva que no es totalmente la propia. Teníamos la camisa de fuerza del texto que había ganado no sé cuál concurso y que describía -desde una visión bastante optimista- el contexto al que debíamos enfrentarnos. Hablar sobre violencia colectiva a niños y jóvenes no es complicado: es, en parte, un juego de esos de verdades evidentes, de nada más poner en palabras eso que ellos y ellas viven a diario y pasan por alto o, en la mayoría de los casos, reproducen en su diario vivir sin siquiera molestarse en entenderlo. Con el paso del tiempo trabajando juntos logramos encontrar un punto en común, algo que, creíamos, podía funcionar.
En la foto: Anita, María, Pancho y Denis. El grupo de teatro improvisado en unas semanas de trabajo y que, desde el lenguaje de lo lúdico, probamos decir algo distinto sobre los linchamientos, la justicia y tantas cosas más que están ligadas a eso. Sentados en la plaza de San Pedro Jocopilas, El Quiché, luego de una presentación de teatro-arena, en esa misma plaza, nos dábamos tiempo para comer algo y para hablar y hablar sobre lo hecho bien y lo hecho mal. Sobre todo hablábamos del abordaje del tema y de cuánto más corto o largo debía ser el montaje. Tocaba solucionar sobre la marcha el uso de la silueta, el punto donde se colocaba el teatrino del títere, la densidad de las palabras de la abuela, el tono irónico o cínico de sus interlocutores.
Grababan en video mientras nosotros actuábamos. Hasta el día de hoy no tengo idea de cómo quedó ese material. Terminamos la maratónica serie de presentaciones una tarde cansada en una escuela semi cerrada, en un patio que apenas brindaba sombra a los espectadores. Luego de eso nos perdimos en la carrera de pensar el regreso. Pasamos a Chichicastenango y luego de vuelta a Guate. El grupo se desintegró y, seguramente, no volverá a juntarse más.
¿Qué queda de esos días? No sé. ¿Las sonrisas compartidas? Tal vez, nada más, el camino y sus curvas.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Salto Temporal 26

Del templo al fondo de la tierra: San Cayetano resguarda el tiro en desuso de la mina. Si vas sesenticinco metros bajo tierra recordarás el calor, la sensación extraña de usar el casco de seguridad, los escalones estrechos y los maniquíes que aparecen en algunos puntos del descenso, algunos -incluso- debajo de piedras, simulando el temor sempiterno de los antiguos trabajadores de esos túneles: morir aplastados.
La bocamina de San Cayetano está en Guanajuato, es parte del complejo de minas de La Valenciana. De ella se extraía oro y plata para nutrir las arcas del Virreinato y de la Corona Española. La extracción de esos minerales también dio la posibilidad de construír la iglesia de San Cayetano que pronto, tal vez, sea motivo de otro post.
Para el momento de la visita a este lugar ya sólo andaba con Paola. Los cuarenta y tantos kilómetros a León quedaban a nuestras espaldas al igual que la conferencia mundial. Visitar Guanajuato tiene su gracia cuando lo haces sin pensar en dónde estás. Ahí la dicha de quien camina sin pensar en el destino. Oficio de no tener mañana.

lunes, 31 de enero de 2011

Camino 30.3 y final

Se fugaba la luz del día. Habíamos subido el largo trecho desde la costa sorteando las curvas y la interminable escalada. La decisión era entrar a Almolonga y hacer el tramo más corto, conocer un nuevo paso y acercarnos a Xela desde lo desconocido. De pronto la ciudad se aparece frente a nosotros y es asombro otra vez. Desde las alturas se veía ya el descanso.
El nuevo día nos encontró dispuestos a subir esa cumbre otra vez: el destino final de la salida era el Volcán Chikabal. En esta ocasión teníamos la novedad de llevar a Giovanni por primera vez a ese sitio que tantos recuerdos nos trae a los demás. El desayuno fue tranquilo, en Los Tres Pollitos, comedor que se encuentra cerca del parque central de Xela.
La cosa siempre cambia cuando llegas a Laguna Seca... Tojmech está ahí pero queda atrás, todo se vuelve surrealista, se desafía la razón y las sorpresas ya no lo son... te enfrentas a los recuerdos, al paso implacable del tiempo. Las sonrisas y las manos que saludan son un fantasma, apenas logras aferrarte a la compañía actual, a esos amigos que se desgranan frente a ti, que comentan, miden, deciden, arremeten contra la imprudencia de los conductores de esos dos buses que sepa el diablo cómo hicieron para bajar por esa carretera estrecha... y luego te enteras que llevan un montón de patojas y sonríes nervioso pensando en su seguridad y en la propia...
La laguna sigue ahí. Guillermo, Edgar y yo cumplimos una cumbre más. Giovanni inaugura su sapiencia sobre el lugar. Será capáz, de aquí en adelante, de regresar solo, acompañado, con nosotros, sin más indicación que la de la palabra, el nombre del lugar. Yo voy siguiendo la luz aquella de otras noches y de otras sonrisas y sueños dejados en ese lugar...
Voy, decía, siguiendo la huella de las aguas, apreciando el dolor, liberando al pez del anzuelo, tomando bocanadas de aire y desatendiendo voces, discriminando sus palabras por vez primera, separando ese olor de aquel y el sube y baja de la luz y la tersura de las aguas y el caballo en el camino y su piel áspera, recordando que ahí, que en ese lugar, que entonces... y después abandonar el lugar con ganas de no ver hacia atrás y las nubes que se acomodan a mi sentir y tapan su luz líquida, sus aciertos...
Y nos fuimos. Guillermo pide detenernos en Alaska y hacer la foto del Cuxlikel que siempre ha querido. Edgar se detiene y corremos de un lado al otro esperando que la luz siga así... las cámaras disparan ráfagas que detienen la luz, la congelan...
Y los brazos abiertos de Giovanni son bienvenida y despedida. Jornadas cumplidas como amigos y hermanos. Caminos que concluyen a pesar de nosotros, caminos que inician, también, a nuestro pesar.

Escuintla, Retalhuleu, Quetzaltenango, Sololá, diciembre de 2010.
Mixco Guatemala, enero de 2011.

martes, 11 de enero de 2011

Camino 30.2

Poco después del medio día y luego de constatar el poco avance de los trabajos en una escuela, llegamos a El Asintal, Retalhuleu. Saliendo de la CA-2, en un entronque que cruza hacia la derecha o hacia el norte, está la indicación de 9 kms. para llegar a Takalik Ab'aj, sitio arqueológico ubicado en el municipio de El Asintal dentro de la finca San Isidro Piedra Parada.
El sitio no es ajeno a la historia de terratenientes, ignorancia, indiferencia y descuidos. Pero sí muestra la diferencia de las piezas in-situ, del cuidado actual al parque, del contínuo trabajo de arqueología y rescate, todo eso sumado a la donación de tierra y una bastante aceptable administración.
Monumento tras monumento volvemos a ver la andesita y sus cualidades y colores, la destreza para labrarla. Espacios donde no es permitido hacer fotografías y las explicaciones suaves del guía comunitario, el sopor del calor húmedo de la boca costa, dan una sensación de sueño a la estancia en el lugar. Es curiosa la insistencia del guía en repetir que los monumentos fueron encontrados enterrados y que los fosos donde generalmente se encuentran sólo sirvieron para descubrirlos.
Con evidencias de una profunda mezcla de las culturas maya y olmeca, el sitio ocupa una gran extensión de terreno (unos 6 kms cuadrados) de los cuales de los cuales se han excavado y estudiado menos de la mitad. Las estructuras o templos están hechas con piedras de canto rodado unidas con argamasa de barro. Muchas de las estructuras y monumentos fueron dañados por la siembra de cafetos en la finca.
A duras penas recuperado para su estudio, el sitio ahora es visitado y recorrido con gusto. Además, las manifestaciones culturales y religiosas buscan apropiarse de su suelo y reclamarlo como una discutible herencia.
Sentarse, discutir, reír. Eso deja el camino hasta ese punto.
Y se abre la puerta hacia el norte y una caminata y un descanso.

Guatemala, 28 y 29 de diciembre de 2010.

sábado, 1 de enero de 2011

Camino 30.1

De la Finca El Baúl para Bilbao hay poco trecho. En realidad son parte de un mismo complejo y, como dije antes, las piezas que están en el museo de la finca han sido trasladadas hasta ahí de tres sitios: El Baúl, Bilbao y El Castillo, todos ubicados en Santa Lucía.
Sin preguntar mucho llegamos al lugar (el gringo dijo "just climb the hill") y, luego de reafirmar los datos con uno de los arqueólogos que están de temporada en el sitio, climbeamos la hill y nos acercamos al "Dios-Mundo".
En el centro de una plaza, sobre un montículo de unos cinco metros de alto están dos monumentos que, todavía hoy, son motivo de adoración y rituales constantes. La pregunta que siempre surge al ver al "Dios-Mundo" es si está entera. Para responder esa pregunta presento la siguiente foto (de los cuarentas del siglo pasado o algo así):
Al monumento también le dicen Rey Tekum o simplemente La Piedra. Comparte la plaza con una estela que muestra un personaje con tocado, cinturón de Chac y falda ritual. Por esa falda se le ha confundido con una mujer y se le llama "María Tekum". En la estela también aparecen círculos que podrían representar conteos y un emblema con glifo de venado.

Todavía entre los cañaverales está otro monumento que, por estar en temporada de zafra, logramos ver de cerca. De esta piedra no tengo datos... y por las condiciones de luz y el estado de deterioro del grabado es muy difícil de ver el detalle.

Salimos del cañaveral y tomamos carretera otra vez... hacía Retalhuleu, hacia El Asintal.
Carretera abierta otra vez.

Guatemala, 28 y 29 de diciembre de 2010.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Camino 30

Volcanes Fuego y Acatenango. Autopista Palín-Escuintla.

Pasa el tiempo y cada uno de nosotros va buscando tiempo, viviéndolo, sintiendo que las prisas y las rutinas dejan todo a un lado. Será este el segundo año que aprovechamos los últimos días del mes de diciembre para escapar rumbo a un volcán. El año anterior el anzuelo fue la nevada en Tajumulco. Esta vez pensamos en algunas rutas para poder usar el tiempo: un par de días para recorrer la costa, un par de sitios arqueológicos y un volcán.

Carretera a Finca El Baúl. Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla.

Entonces, la ruta quedó así: Ruta CA-2 (la que cruza la boca costa de centro a occidente), parar en la Finca El Baúl, Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla y visitar su museo. De ahí hasta El Asintal, Retalhuleu: Takalik Ab'aj para luego ir a Quetzaltenango a subir el Volcán Chikabal.

Estela de la cultura Cotzumalguapa. Museo Finca El Baúl. Sta. Lucía Cotzumalguapa, Escuintla.

La historia de El Baúl es parte del lavado de conciencia de los finqueros de la costa sur del país. Un montón de piezas arqueológicas en medio de sus tierras, piezas que no pueden vender y que no las quieren de todos modos. Así que las juntan en un pedazo de tierra y las exhiben. Por lo menos no cobran la entrada y parece que están bien cuidadas. Todas las piezas son de piedra, parte de la cultura Cotzumalguapa y de tres sitios distintos: El Baúl, Bilbao y El Castillo.

Y del pasado o del presente van quedando imágenes, puestas en práctica, olvidos y despistes. Reconocer ahora tantas cosas que nos parecen evidentes, que damos por sentadas y de pronto darnos cuenta que estamos frente a la imágen verdadera, frente a la que generó sueños.

Guatemala, 28 y 29 de diciembre de 2010.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Camino 30

Hace poco viajamos con calma y con prisa a El Petén. Lejano departamento que pocas veces hemos visitado y que tanto llama la atención. En el camino (más bien, empezando el camino), vimos ese rótulo y Pancho no quedó indemne: Su pueblo suyo de su propiedad señalado en la CPR-3.

lunes, 27 de julio de 2009

Lo que regala una carretera cualquiera...

Rodar y rodar para llegar a destino pronto y sin contratiempo. Casi toda la semana anterior la he pasado en la costa sur. De Taxisco para Puerto San José y de ahí para Iztapa... de ese viaje, de la ruta a ese último destino he tomado esta imagen.
Dos adolescentes caminan por la orilla de la carretera, vestidas como princesas y soportando el calor de más de 35 grados que hacía esa tarde. Parece que formaban parte de una comparsa de una escuela o colegio. Hemos reído mucho al comprobar que ellas reían y parecían disfrutar de nuestra atención.
Imágenes que me parecen de ayer.

lunes, 25 de mayo de 2009

Camino 28

Volcanes de Fuego y de Agua desde la carretera a la Costa Sur.

Yo voy soñando caminos

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
- la tarde cayendo está-.
"En el corazón tenía
"la espina de una pasión;
"logré arrancármela un día:
"ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
"quién te pudiera sentir
"en el corazón clavada".

Antonio Machado

martes, 7 de abril de 2009

Camino 27

Foto: Fernando Q. Sept. 08.

Este tipo de fotos jamás se me hubiera ocurrido. Fue idea del mismo Francisco y secundado por Fernando y JuanVa. Le pidieron a Choby que si podía detener el bus en cierto punto de la carretera que va de Champerico a Retalhuleu y viceversa. Choby, ni pestañeo y les dijo que sí.
Francisco estaba estrenando todavía las Clavas que acá utiliza. La idea de las fotos (que fueron varias y con las dos cámaras que llevaban), era complementar algunas que hicieron durante la estadía en la playa de Champerico un rato antes.
Y eso... el malabarista del grupo se luce caminando por el centro de la carretera y nosotros miramos sin poder ni imitarlo ni acompañarlo debido a nuestras dos manos izquierdas.

Camino 26

Foto que les debo a Edgar y Giovanni desde noviembre pasado. Está tomada en la parada técnica que hicimos a orillas del río que cruza La Concordia, Totonicapán.
Ya está. He cumplido.

lunes, 12 de enero de 2009

Diciembre...

Diciembre no fue tiempo perdido. Alcanzó para descansar de la rutina del trabajo (que es poca, pero llega a aturdir), alcanzó también para estar en casa, para viajar y recordar caminos que van quedando un poco truncos.
La imágen que aparece sobre estas líneas corresponde al lago de Atitlán visto desde San Pedro la Laguna, municipio del departamento de Sololá. El viaje fue realizado en ese diciembre tan cercano y lejano ya. Me acompañó Giovanni y fueron un par de días de vagar y reflexionar sobre todo esto que nos espera y que no esperamos.
Mil sueños son el todo, mil sueños es la nada.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Helado...

Era pleno agosto de este año. Con el equipo de Actividades Lúdico-Educativas del CPDL más don Candelario (Coordinador Regional), nos dirigíamos a la Aldea El Triunfo, Champerico, Retalhuleu.
Era la visita obligada antes de presentarnos ahí con el espectáculo que hemos montado y puesto en escena en diferentes lugares de la costa.
El infaltable calor hace ver espejismos entre el verde y el gris de la ruta. El Triunfo está lejos del centro de Retalhuleu, una carretera en regulares condiciones nos conduce hasta ahí. Y el espejismo es una moto que vende helados y otras cosas.
Cada quien se espanta la necesidad económica como puede y, este señor, visita estos parajes cabalgando su motocicleta cargada con una hielera, conos de helado y periódicos del día.
Nos detuvimos para comer un helado en medio del verde y el calor de la costa sur de este país.
En la foto, de izquierda a derecha: El vendedor, Danilo, Fer, FranJa y don Cande.

viernes, 31 de octubre de 2008

Salamá

Al fondo se ve Salamá. Prisionera entre dos sierras: la de Chuacús y la de Chamá. Viajé a Cobán por cosas de trabajo y durante el regreso nos detuvimos para hacer unas fotos de recuerdo. Y es eso lo que me provoca esta foto: Recuerdo.
He viajado muchas veces por esa ruta hacia el norte, hacia el verdadero corazón del país y pocas veces he guardado recuerdos fotográficos. Sin embargo, el estar parado en ese mirador, a esa altura me levantó en vilo y me mandó hasta años atrás.
Regresé de ese viaje con una mezcla de tristeza y alegría.
La vida da vuelcos enormes y la carretera y los lugares a donde ella nos lleva sen la mejor muestra.

jueves, 2 de octubre de 2008

Salto Temporal 23

Fue en un octubre de hace ya 14 años... salimos con rumbo determinado, cosa extraña para esos tiempos. Roberto, Edgar y yo eramos un trío de jovencitos que apenas respiraban los aires de una libertad recién ganada luego de salir del diversificado. Ellos dos estaban en la universidad ya, apenas en su primer año. Roberto en Ciencias de la Comunicación y Edgar en Diseño Gráfico. Yo trabajaba en una agencia de publicidad de la cual no quiero acordarme el nombre.
Ese rumbo determinado y determinante era Santa Cruz del Quiché. Llegamos como la peste hasta la casa de unos tíos paternos de Roberto, irrumpimos con descaro y ocupamos una habitación con nuestros cachivaches y nuestros sueños. Estaba cercano el cumpleaños de Edgar y esa era una de las excusas para el viaje.
Unas bicicletas y muchas ganas de rodar por las calles fueron parte de nuestro equipaje. Rodamos y rodamos, sumamos kilómetros sobre esos asientos incómodos. Fuimos a Kumarcaj, a la laguna de Lemoa. De ese regreso de Lemoa es esta foto, en el puente de Canchó, obra del tiempo de Jorge Ubico, hierro y concreto en una hondonada infame, con cruces de asesinados y marcas de la guerra en el fondo del abismo, al píe del puente... era 1994, la guerra no había terminado.
Una noche de esas nos emborrachamos con el contenido de una botella de Juanito Caminante que llevábamos como botín de guerras pasadas. Las canciones de una pequeña grabadora de mano eran de un casset de Silvio Rodríguez y de uno de Vicente Fernández... no podíamos ser más bichos raros que en ese tiempo.
Son horas de madrugada mientras escribo esto... pasé por el escaner la foto sin pensar en subirla y ahora ya no importa... los rostros que me ven desde ella no son los de mi memoria, son otros... Edgar corrió hasta un punto lejano para tomar la foto, puso el automático y no logró llegar para salir en cuadro... me hace gracia... me provoca lágrimas recordarlo.
El tiempo es otro, yo soy otro, ellos... pues también.

domingo, 10 de agosto de 2008

Asfalto, auto, verde y volcán...

Foto: FranJa (Julio de 2008).
Navegamos de vuelta a casa luego de la deriva y un pairo premeditado en aguas de sueños vírgenes. Acá está el asalto de la realidad otra vez. Esas verdades que se hacen imposibles de atar o de volver niebla, esas memorias de caminos que tanto bien y tanto mal hacen. Nadamos en contra de la corriente, sentimos en nuestros pechos la fuerza de las olas, el salobre sabor de estas aguas de cielos líquidos.
Y la carretera se convierte en un espejo de aquellos momentos que nos esperan en el pasado. El volcán es uno de ellos.
A otros rumbos, otros paisajes, desviaré la mirada.

domingo, 29 de junio de 2008

Acerca de los Caminos...

Carretera a Puerto Quetzal, Palín, Escuintla.

Rodando a cien kilómetros por hora cualquier camino es la nada. Ni siquiera los ojos entrenados se sienten satisfechos por los paisajes que vuelan a la par, sobre el hombro izquierdo, sobre el hombro derecho, a nuestras espaldas, inevitablemente al frente nuestro.
Ya he sentido, una vez, dos veces, la necesidad irracional de quedarme sentado a la vera del camino. Dejar que sea mi ser uno con el paisaje que apenas he logrado atisbar. Deseo trunco cual ningún otro.
Pero son caminos al fin. Caminos que nutren ese deseo de tener una ruta a nuestra disposición, a nuestro alcance. Ruta que hacemos porque nos llama, porque nos es necesaria. Al fin sentimos y dejamos ser a nuestra voluntad que se marchitaría enfrente del televisor o en una oficina, en el aula gris, en el reflejo de la mirada de un perro que está atado.
Rodar y ver. Ningún camino es pasaje cerrado aunque parezca que termine en ese recodo, en ese muro, en ese cerco. Y si es verde lo que nos muestra, pues será verde eterno en nuestra memoria, en ese trozo de viento que nos mantiene vivos en esta jaula de concreto que tenemos por casa.
En cada camino somos otros: Somos esos que se sienten felices por cada dato geográfico, por cada nombre de pueblo visto, por cada cima que se nos presenta al alzar la vista. Somos esos que reniegan de lo que atrás queda y afincan su felicidad en el lugar donde recalan, en ese lugar donde fugaces estarán. Somos, también, los que nunca atienden la lógica, los que se convierten en seres lúdicos y se vuelven adictos al disfrute que los pasos brindan. Esta última condición nos pone cada vez más lejos del lugar de donde partimos, de ese mítico lugar donde, se cree, todo inició.
Mis caminos casi siempre son compartidos y soy, creo, una mezcla de esos pareceres que he enlistado. No puedo vivir ya con caminos cortos, aunque, a veces, sean apenas mi dósis, mi salvación.