Mostrando las entradas con la etiqueta Brisa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Brisa. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de diciembre de 2010

Por que así debe ser...

Una posición privilegiada en relación al resto de la concurrencia al espectáculo. A la mano y a sus ordenes todo el arsenal para que los del escenario suenen bien y se sientan cómodos, amparados en su condición de observados, escuchados, ignorados.
Deletrear para vos una serie de palabras que se van volviendo cátedra mientras se construye la noche, mientras tu mera presencia es aceptada y convertida en ignorancia pasajera y en confianza que te llena de frases nuevas y de práctica al fin.
Dos maestros tuve y dos maestros tengo en eso de hacer sonar bien al prójimo: Hugo y el Pantera. Hugo es un fantasma que apareció hace poco en una pesadilla mutua y me dejó sonrisas y apretones de mano que rememoran el pasado de cigarrillos, banco a su lado y café para pasar la espera y la noche, además de sus consejos y sus críticas para que nosotros, los músicos que fuimos, sonáramos bien.
Hoy me enteré que el Pantera, mi mayor maestro, el de la paciencia eterna, el del a veces y siempre, el que me dijo que un músico debe ser también sonidista, falleció por enfermedad. Mi tristeza es extraña, sé que nunca le agradecí por sus palabras y su cortesía... hoy poco importa ya. El Ronito dijo que iba al velorio y quise decirle que lo acompañaría pero no pude levantar la voz. Creo que no bastaba con ir allí donde él ya no está.
Se me juntan las muertes. Espero que la vida triunfe.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Chikabal ( I ).

"Corrían los días de a fines de guerra,
había un soldado regresando intacto:

Intacto del frío mortal de la tierra,

intacto de flores de amor en su cuarto..."
Gaviota, Silvio Rodríguez.


En la foto: Roberto, Ricardo, Edgar y yo. Año de 1997.
Universitarios todavía. Nos gustaba planear y planear las salidas a los volcanes. Con Roberto nos íbamos a la biblioteca de la facultad de Agronomía a ver los mapas en escala 1:50,000 donde apareciera algo que se aproximara a una ruta de ascenso al volcán elegido. No entiendo por qué o cómo elegíamos los objetivos. De Chikabal, supongo, fue por la laguna mítica que tiene en su cráter. Vimos esos mapas viejos, sacamos notas, repartimos responsabilidades (agua, comida, fuego, linternas, cámara fotográfica) y nos fuimos.
Aventurar.
Salimos de Guatemala rumbo a Quetzaltenango, unos 200 kilómetros de camino. Llegamos de noche y dormimos en un hotel bien acondicionado ("El Peregrino", si mal no recuerdo). Al día siguiente salimos hacia la terminal y tomamos el bus que baja a la costa por la ruta que conduce a Costa Cuca.
Le pedimos al ayudante del bus que nos dejara en la entrada de la ruta de ascenso al volcán, en San Martín Sacatepéquez y, el muy despistado, nos falló. Una aldea pequeña que se llama "Las Nubes" fue nuestro punto de inicio.

Cruzamos la aldea entre el ladrido y los arrebatos de los perros. Preguntamos por el volcán y, tímidamente, nos dieron respuestas señalando el coloso. Tuvimos que meternos en un zanjón que adivinamos como lecho de río seco, o bajada de agua en tiempo de lluvia. Difícil a más no poder. Luego entendimos que estábamos haciendo el camino por la cara sur: la ruta entre campos sembrados de papa y camote, maíz y frijol.
Encontramos a un campesino con sus hijos, cargados de leña y costales de papa. Los costales eran más grandes y más pesados que los niños. Nos detuvimos, les dimos agua de nuestras cantimploras.
Pasando un tupido matorral de caña de castilla aparecía la apetecida cumbre. Yo fui el último en llegar ahí. Los rostros de ellos, de mis hermanos, emanaban felicidad.
Llegar y ver: bastan los ojos para sentir.

domingo, 11 de octubre de 2009

Cuénteme hermanito...

A: Rigo

Sepa usted,
y que sea pronto,
que las manos
se esconden puntuales.
Entienda ya
que en las rocas
no existe un deseo
ni dos:
innumerable es el tres,
indescifrable el cuatro.

Cuénteme hermanito
sobre el fuego
que alimenta
con su madera
cotidiana.

Cuénteme,
y que sea pronto,
del silencio,
de la dicha
de abrazar el infinito.

Mixco, Guatemala, Octubre de 2009.

sábado, 26 de enero de 2008

Camino por recorrer

A tí: Gaby
¿Qué pasa después?
Todo el odio y todo el amor quedan en un enmarañado ovillo de hilo. Nadie podrá solucionar, explicar, lo que queda al medio. Solo los extremos son visibles y permitidos a nuestro entendimiento: Acá empieza, acá termina. Durante nuestras vidas sucederá miles de veces, algunas nos dolerán profundamente, otras pasarán desapercibidas y apuñalarán nuestros pechos al enterarnos. No niego que algunas nos serán indiferentes, porque pensamos que el ciclo sigue. Nuestra pequeñéz queda patente, visible, a cada paso.
Y si te marchas, como se marchó él ayer, ella antes, ellos de una manera trágica, te dedicaré una lágrima, algo que te haga presente muchos días de lo que me queda de vida.
Apenas te recuerdo. No tuve muchas pláticas contigo. Fui, con otros dos locos como yo, el editor de tus palabras tonantes hace años ya. Y me encantaba verte tras el mostrador del guarda sueños, tras la ventana que resguardaba tus paciencias y tus amores.
Siempre fui uno más para ti. Lo sé.
Pero con nada más que tus palabras, tu explosión de color, quedan pagados todos los desencuentros que tuvimos durante nuestras vidas, durante tu vida que hoy celebro.

Mientras las noches deciden su camino
contemplo los sueños que se niegan
a ser descifrados.
No puedo, no quiero, perder tus miradas,
prohibirme tus manos.
Hoy la suerte está tirada:
esta vez no caminaré
a tu lado.
Esperaré despierto a que las lunas
decidan por mi.

Te extrañaré.

Mixco, Guatemala, enero de 2008.