domingo, 11 de octubre de 2009

Zapatitos

Una cámara fotográfica que ya pide que se le utilice de otra manera. Jorge me contó hace poco que tiene la intención de hacer una página, un blog de zapatos. Su intención no tiene nada que ver con estas fotos, pero sirvió de empuje para que yo buscara hacer algo con esa idea. Mi intención era más bien lúdica. Me llamó la atención ver los sendos zapatitos amarillos que lucían dos maestras que asistieron a un taller reciente en Puerto San José.

Mis sucios zapatotes amarillos contrastan con la pulcritud y delicadeza de los de las maestras. Como he dicho, mi intención era más bien la de romper el tedio del trabajo y sacar un sonrisa de las compañeras que, amablemente, permitieron que tomara estas fotos.
La cámara y mi hiper activa imaginación se salieron con la suya.

...él sabe algo que yo no...

A finales del mes de agosto de este año asistí a un taller digno del olvido. Rescatable de ese momento es el hecho de haber conocido y reído al lado de Chemita: Alfabetizador del Dispensario Bethania, Jocotán, Chiquimula.
Ese mismo destino de talleres y esfuerzos de cooperación me puso, a principios de este mes, en la sede del dispensario de marras. Allí nos recibieron con los brazos abiertos. Y allí, también, estaba Chemita.
No sé decir más de su persona... pero me ha quedado una duda mortal: ¿acaso él sabe algo que yo no alcanzo a entender?

Basílica

Otra jugarreta que te juegan el tiempo y los caminos es el olvido parcial. Ni siquiera la cercanía de este viaje y los kilómetros que significó llegar hasta allí, son fuente de información confiable.
Creo, presiento, que no visitaba Esquipulas desde hace unos 30 años... contar ese tiempo, decir 3 décadas, tratar de explicar qué ha pasado en esta vida, mi vida, durante ese tiempo es difícil, por no decir inútil.
He abierto una puerta que nunca estuvo totalmente cerrada. He participado en los rituales que la visita requiere. La blanca basílica que resguarda la milagrosa imagen del Cristo Negro me ha parecido un sueño que otro soñaba. Mezclado a las risas, al olor de incienso, a la pasarela que lleva hasta el escaparate, a los mil y un detalles que guarda celoso este lugar, he visto hacia atrás. Caminar y ser, sentir y ver. He olvidado de nuevo. Pero este olvido nuevo es pequeño, es nada.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Para la libertad...

Un sueño ha sido. Los conocí hace 12 años. Llegaron y se instalaron en la cresta de la ola. A ambos los hice mis hermanos sin pensarlo dos veces. Uno de ellos hoy es una estrella más. Omitiré sus nombres y las circunstancias de la foto. Que sea este un post para compartir sus rostros infantiles, sus sueños de libertad que fueron mis sueños también y, de diferente forma, siguen siéndolo.

"...quisiera ser pajarito
con las alitas azules
para volar divertido
sábado, domingo y lunes..."

¡Qué jodido es extrañar a alguien!

Otros caminos vendrán...

Volver y ver.
Sentir en el rostro
el sueño que se desliza
desde el viento.
Convenir con el verde del camino
una alianza precaria:
sembrar el olvido mutuo
cuando sea necesario.

Volver y ver.
Otros caminos vendrán
y ocuparán el espacio del tedio
que el gris de siempre acapara.

Luego la risa,
volver y verla,
serla,
sentirla,
amarrarse a ella.

Otros caminos vendrán:
serán la esperanza,
serán el llanto.
Serán volver y no regresar.

Septiembre de 2009.

martes, 15 de septiembre de 2009

Post data al Camino 29...


Durante años me he sentido así: con la añoranza de que todo puede cambiar y la sensación incontenible que ando nada más "vuelta y vuelta".
La canción es de "Congreso", grupo Chileno que he presentado en un post anterior. Según dicen algunos blogs esta pieza pinta la forma de ver el mundo de los chilenos que en ese 1975 se enfrentaban a una tenebrosa dictadura militar. El temor, la incertidumbre marca la letra de la canción. Y es así como me siento hoy. Entiendo que no hay parangón. Entiendo que no puedo siquiera sentirme como ellos, como ellas. Pero es así nomás: Así me siento hoy, ahora, acá.

Vuelta y Vuelta
Sucede que me estoy quedando triste,
sucede que me canso de reír.
Nada nuevo veo en las mañanas
ni en tus ojos de ayer...
ni en tus ojos de ayer.

Y sigo caminando calendarios,
sigo dando vuelta en un reloj,
todo se termina en un suspiro
y huye al lado el eco de la voz...

...y vuelta y vuelta... planetas y estrellas...
...y vuelta y vuelta... planetas y estrellas...
...y vuelta y vuelta... planetas y estrellas...

Camino 29

Hay otro camino para llegar hasta este punto. Hay otras rutas que no se llaman agua y lanchón. No importa. De pronto sólo me importa el puente que no está. Ver esos pilotes que se defienden de si mismos y de su trunca vocación de camino. El canal baja y sube con la marea, revela dunas condenadas al ir y venir, a ver el sol de vez en vez.
Enturbia más mi presente una conversación reciente sotenida cerca de esas aguas... un hilar patrañas y autoconvencimientos que se derrumban como castillos de naipes. Un llamado a la acción que no tiene respuesta en sí mismo. Una inexistencia de coherencia tanto o más grande que la inexistencia de este puente.
Escucho las aguas que poco a poco me cubren.