sábado, 18 de abril de 2009

Bicicleta

Ella y su hermanita nos llevaron la comida. Viven en la aldea Las Pilas, Champerico, Retalhuleu. Esto sucedió a principios de este mes. Fuimos a impartir un taller y a observar cómo se impartía otro. Cosas de trabajo que regalan imágenes como esta. Futuro al fin, futuro claro.

martes, 7 de abril de 2009

Camino 27

Foto: Fernando Q. Sept. 08.

Este tipo de fotos jamás se me hubiera ocurrido. Fue idea del mismo Francisco y secundado por Fernando y JuanVa. Le pidieron a Choby que si podía detener el bus en cierto punto de la carretera que va de Champerico a Retalhuleu y viceversa. Choby, ni pestañeo y les dijo que sí.
Francisco estaba estrenando todavía las Clavas que acá utiliza. La idea de las fotos (que fueron varias y con las dos cámaras que llevaban), era complementar algunas que hicieron durante la estadía en la playa de Champerico un rato antes.
Y eso... el malabarista del grupo se luce caminando por el centro de la carretera y nosotros miramos sin poder ni imitarlo ni acompañarlo debido a nuestras dos manos izquierdas.

Camino 26

Foto que les debo a Edgar y Giovanni desde noviembre pasado. Está tomada en la parada técnica que hicimos a orillas del río que cruza La Concordia, Totonicapán.
Ya está. He cumplido.

Salto Temporal 24

Era noviembre... una carretera más junto a los amigos de siempre menos uno. Reír y reír dentro del automovil y echarnos en cara que tomamos pésimas fotos con las cámaras digitales, añorar una buena Reflex 135 y rollos de ASA 400 para tirar y tirar fotos... extrañar el sonido del obturador, el trabajo de poner la velocidad y el diafragma, la duda sobre si la foto sería lo que nuestros ojos habían visto a través de la pequeña ventanita...
Al final nos detuvimos porque cada foto era peor que la anterior. Me bajé del carro, me apoyé en el capó y lancé mil conjuros para que estos dos titanes dejaran su sombra en la pantalla de la cámara.
Los volcanes de la foto son el Acatenango (3,976 msnm) y el de Fuego (3,763 msnm)... están vistos desde la carretera, desde la recta de Patzicía, Chimaltenango...
El frío de esas alturas todavía cala en mi memoria.

lunes, 6 de abril de 2009

Retalhuleu

Todos los días son el mismo día en ese lugar. De pronto siente el cuerpo que está fuera de sí mismo. Las tardes son un relámpago que nada tiene que envidiar a otras latitudes. Plena primavera ya, víspera de Semana Santa.
Viajamos por trabajo Roberto, Fernando, JuanVa, FranJa y yo. Nos unimos allá con Candelario y Nelson. El objetivo de la visita era poner en claro la propuesta de metodología para los talleres de Reducción de Riesgo a Desastres que los dos últimos impartirán en comunidades de Champerico.
Sirvió también este viajar para llenarme de verde, tranquilidad y atardeceres. Para sonreír y reír como niño, para saborear las imágenes que hasta hoy siguen palpitando en mis ojos.

martes, 24 de marzo de 2009

Niños 2

Veo estas fotos de Champerico, de la Aldea el Triunfo y, sin poder evitarlo recuerdo una canción de TríoEnSerie que decía en una frase: "...si fuera de magia mi profesión me convertiría en tu Revolución...".
Píes de niños que pueden ser felices sin mis manos, sin mis palabras... pero que me recuerdan que nada es cierto si no lucho por cambiar su presente, su futuro.

Niños

La imagen pertenece a un viaje no tan reciente a Cobán, Alta Verapaz. Era un acto de gobierno... una de esas tediosas asignaciones que no veía cómo salir de ella. Pero el día fue salvado por un montón de pequeñas cosas. Entre ellas la "Orquesta Sinfónica Infantil" de Cobán. Ellos interpretaron unas piezas (incluyendo el Himno Nacional), durante la apertura de la actividad. Antes de iniciar su participación, estos niños y niñas se entretenían pateando una pelota plástica, luego, muy profesionales, tomaron sus instrumentos y asombraron a todo mundo, incluido a quien suscribe estas líneas.

Esta otra imagen pertenece a una visita que realizamos el año pasado a comunidades de Retalhuleu, específicamente del municipio de Champerico de ese departamento. Estos niños que aparecen en la foto se divierten haciendo saltar la alarma del carro que nos transportó hasta ahí. Yo veía la cara de Danilo que, divertido y lejos del asunto, apagaba cada vez la alarma sin inmutarse, entendiendo que volvería a sonar y que los patojos encontraban fascinante que el carro gritara como loco cada vez que lo zarandeaban. Estos mismos niños iban cargados de aperos de labranza el día que visitamos su escuela. Nos contaron que era día de limpieza y, por tanto, tenían que barrer, cortar con machetes el monte crecido, arreglar con el azadón una zanja... en fin, darle mantenimiento a ese lugar donde sus sueños se convierten en aprendizaje sin dejar de lado su condición y su experiencia en el manejo de las herramientas que los harán adultos.
Niños del norte del país que han encontrado una forma de expresión que no los aleja de su total niñez. Interpretar un instrumento no es más que una forma de pasar el tiempo, algo que los enamorará u odiarán sin remedio. Pero, niños al fin, gritan y patean antes de la seriedad infringida y auto aceptada.
Los otros, los del sur, saben que sus manos son otra herramienta de futuro incierto, pero, igual, se divierten aporreando lo nuevo y sonriendo como los niños que son, como niños que hacen una travesura.